martes, 11 de diciembre de 2007

Perdido en la Gran Muralla


Durante los ultimos años del gobierno de Fajardo, Mauricio se convirtió en un estorbo para su gestión. Rata de alcantarilla, politiqueros y demás epitetos fueron usados por el Alcalde para referirse a Mauricio Tobon.

Pero yo tengo un record que envidiaría el Alcalde. El día de la gran muralla, este niño grande, de grandes excesos y alegrias, le dio por marcharse a conquitar la majestuosa obra escalando una a una los peldaños cubiertos de nieve y hielo en una aventura por demás peligrosa. Antes de irse y porque mis zapatos no lo permitian, le pedí el favor que no se demorara porque hacia mucho frio.

Empieza a pasar el tiempo, 15 minutos, 1 hora y nada que el mongol este retornaba al sitio en el que nos habiamos separado. El frio habia congelado mi cara, se calaba por los zapatos y subia por la entrepierna afectando la normal movibilidad de todo. Ya me estaba desesperando con la larga espera al igual que mi amiga Cristina, la guia turistica.

Le propuse entonces que bajaramos a tomarnos un café y empezamos el descenso. En el primer peldaño ya había puesto el culo en la tierra y me asusté muccho con una quebrada de pata en un país tan lejano y por eso bajé pegado a los tubos de las escalas en un descenso que tomó mas de 20 minutos por lo peligro que era. Culo mojado, guantes mojados, orgullo mojado y genio alborotado. Después del café, maluco, chiquito y costoso, me sugirió Cristina (ya estaba desesperada tambien) que lo llamaramos por los altavoces los cuales se extienden por toda la gran Muralla que rodea a Beijing, esto son mas de 200 kilometros de alcance de este sistema de sonido.

Una leve sonrisa apareción en mi cara. Me acordé de las 30 o mas citas a almorzar en las que me tocó esperar por mucho tiempo a este incumplido, me acordé de las veces que coge un telefono a llamarlo a uno con urgencia manifiesta, a las dos horas que llevabamos esperandolo en medio de una nevada pertinaz, a mi culo mojado y entonces tomé el microfono y palabras mas o menos dije:

"Al señor presdiente del Concejo de Medellín, se le recuerda que lo estamos esperando hace dos horas, que respete", se me fue subiendo la adrenalina, "respetá malparido, crees que a todas horas hay que esperarte" y lo rematé con un "Gonorrea Hijueputa".

Eso fue grandioso. Miré los rostros de todo el mundo y pensé que se mensaje solo habia quedado esparcido en mas de 200 kilometros a la redonda, claro y contundente y que además el mundo oriental, ruso, europeo y unos pocos hispanos habian enriquecido su vocabulario con las majestuosas palabra que mezclamos y dignificamos los antioqueños. Gonorrea y la reina de Todas, HIJUEPUTA.

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